Brasil. El PMDB rompe con el PT

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El PMDB anunció que abandona la coalición que gobierna Brasil. Renunciarán sus seis ministros. Crecen las chances de juicio político contra Rousseff.

El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que lidera el vicepresidente Michel Temer, decidió ayer, en una cumbre partidaria que duró menos de cinco minutos, su salida de la alianza que gobierna Brasil. Este giro, que ya se anunciaba, complica la situación de la presidenta Dilma Rousseff y acrecienta las chances de que avance el juicio político en su contra, que se trata en el Congreso.

La resolución fue adoptada por unanimidad por la dirección nacional del PMDB, la mayor fuerza política del país. La decisión incluye que sus afiliados dejen sus cargos en el gobierno, con la excepción de Temer. En el gobierno quedaban ayer seis ministros, después de que el lunes por la noche renunciara uno de ellos.

Se trata del titular de Turismo, Henrique Alves, quien se anticipó un día a la decisión del partido, y presentó su renuncia, ya aceptada por Rousseff.

El PMDB aún estaba ayer al frente de las carteras de Minas y Energía, Salud, Agricultura, Puertos, Aviación Civil, y Ciencia y Tecnología. Esos ministros deberían dimitir de esos cargos o arriesgarse a ser sancionados, inclusive con la expulsión del partido.

Sin discusión

En la fugaz reunión de la conducción del partido se votó una única moción, que pedía la “inmediata salida del PMDB del gobierno, con la entrega de los cargos en todas las esferas del poder federal”.

El vicepresidente del partido, Romero Jucá, proclamó el resultado por aclamación y declaró: “A partir de hoy, de esta reunión histórica, el PMDB se retira de la base del gobierno. La decisión está tomada. Viva Brasil”.

Cerca de 150 dirigentes del PMDB se unieron en un coro que gritó durante unos minutos “Brasil presente, Temer presidente”, en apoyo a un eventual juicio político contra Dilma, cuyo trámite avanza en Diputados.

Temer, primero en la línea sucesoria en caso de una destitución de Rousseff, no estuvo en la reunión celebrada en Brasilia para “no mezclar las funciones institucionales con las cuestiones partidarias”, según explicó el propio PMDB.

Tampoco participó el presidente del Senado, Renán Calheiros, otro de los más importantes dirigentes del partido, porque existen chances de que sea quien encabece el proceso de juicio contra Rousseff.

Votos clave

Los votos que el PMDB tiene en el Congreso son claves para ese proceso de impeachment , porque como primera minoría en las dos cámaras puede desbalancear cualquier pulseada. Además, gobierna en siete de los 27 estados del país.

El peso partidario se ve en la misma línea sucesoria: además de Temer, se enrola en el PMDB el jefe del Senado, Calheiros; y el de Diputados, Eduardo Cunha, quien también tiene iniciado un proceso de juicio político por lavado de dinero.

Desde 2003, la alianza con el Partido de los Trabajadores (PT, oficialista) incluyó apoyo en el Congreso y la vicepresidencia de la República en los cuatro períodos: los dos mandatos de Luiz Inácio Lula da Silva, cuando el vice fue José Alencar, y los dos de Rousseff, quien asumió en 2011 y lleva poco más de un año de su segundo gobierno con Temer como vice.

Ese acuerdo de 13 años llegó ayer a su fin y puede precipitar el final del gobierno de Dilma, desgastada por la gestión y el escándalo de Petrobras.

La conducta de la mandataria, cuestionada por irregularidades en los balances fiscales de dos períodos, es analizada por la Comisión Especial del Impeachment, que está trabajando a paso redoblado.

Su decisión debe ser sometida a la consideración de los 513 diputados de la Cámara.

Para que prospere el juicio político, la oposición requiere una mayoría especial de 372 congresistas, número que con la decisión del PMDB parece más cerca de lograr.

Si finalmente Rousseff fuera apartada del cargo, sería Temer quien ocupe la primera magistratura hasta el fin del mandato, que sería el 31 de diciembre de 2018.

Un pedido para Lula

La Fiscalía brasileña propuso al Supremo Tribunal Federal que el expresidente Lula da Silva pueda asumir la jefatura de Gabinete pero sin gozar de fueros especiales. Así, el líder petista seguiría siendo investigado por el juez Sergio Moro, que lleva adelante el escandaloso caso de Petrobras.

Cada vez más presión

Paulo Skaf, presidente de la Fiesp y miembro del PMDB, ya había anunciado que el gremio empresarial aumentaría la presión sobre los parlamentarios para que promuevan, lo más rápido posible, un juicio político contra la presidenta Rousseff.

fuente: lavoz

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