La Federación Agraria rechaza los cambios de Macri a la Ley de Tierras

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Ni bien asumió en diciembre pasado el presidente Mauricio Macri dio la orden de modificar la Ley de Tierras del kirchnerismo que restringía la venta de campos a extranjeros con el objetivo de fomentar inversiones en el sector agropecuario.

De inmediato, un grupo de técnicos de los Ministerios de Justicia y Agroindustria se pusieron a trabajar y este viernes -mediante el decreto 820/2016- finalmente dieron el primer paso flexibilizando el ingreso de la inversión extranjera.

El tema es que el decreto presidencial despertó fuertes críticas de algunos sectores del campo. Federación Agraria (FAA), por ejemplo, salió con los tapones de punta contra Macri a quien acusó de perjudicar a los pequeños y medianos productores.

“Una semana antes del Bicentenario de la Independencia, el peor homenaje a nuestros próceres es el de entregar los recursos naturales y favorecer la concentración”, disparó el presidente de la entidad, Omar Príncipe, en un comunicado de prensa.

“A Macri no le tiembla la mano para firmar un decreto en favor de intereses extranjeros”, apuntó el dirigente rural, para luego mencionar que “los pequeños y medianos productores seguimos esperando respuestas”.

Enseguida, Príncipe se preguntó: “Quién asesora al presidente y qué intereses están detrás de este decreto mediante el cual se avanza contra los pequeños productores que todavía esperan la reglamentación de la Ley de Agricultura Familiar”.

Contrariamente, los directivos del resto de las entidades del campo (Sociedad Rural, Confederaciones Rurales y Coninagro) no emitieron opiniones públicas sobre el tema, aunque en el sector descuentan que están de acuerdo con la iniciativa macrista.

El que sí se manifestó a favor de los cambios introducidos a la Ley de Tierras K es la Cámara de Inmobiliarias Rurales (CAIR) que, desde la sanción de la norma en 2011, vienen advirtiendo los daños que provocaría la regulación del mercado de campos.

“La flexibilización de la Ley permitirá destrabar la llegada de inversiones productivas en commodities agropecuarios como en trigo, maíz, soja y girasol”, comentó a La Política Online el presidente de CAIR, Javier Christensen.

“Era necesario cambiar la Ley que sancionó el kirchnerismo en función de las expectativas que hay actualmente por la llegada de inversiones al país”, indicó Christensen. “Ningún extranjero se va a llevar la tierra a su país”, agregó.

En este contexto, según un informe que presentó el Ministerio de Justicia en el año 2013 –conducido en ese entonces por Julio Alak y el camporista Julián Álvarez-, un 5,93% de la tierra (casi 16 millones de hectáreas) está en manos de extranjeros.

En tanto, dicho informe reveló que ninguna provincia superana en 2013 el 15% que establecía la Ley de Tierras K que, según afirman los especialistas, frenó casi por completo las operaciones inmobiliarias y los precios de los campos en los últimos años.

Así las cosas, lo cierto es que de ahora en más el Gobierno definió que se considera titular extranjero a quien sea titular de “más del 51% del capital social de una persona jurídica” (antes es número estaba fijado en el 25%).

Extranjeros en la Argentina

En nuestro país los principales extranjeros dueños de grandes porciones de tierras son, entre otros, el recientemente fallecido, Douglas Tompkins; el amigo personal de Macri, Joe Lewis; el empresario, Ted Turner; y el italiano, Luciano Benetton.

El caso quizá más polémico actualmente es el del financista británico Lewis, quien a fines de marzo pasado invitó a Macri a su imponente campo en Lago Escondido, cerca de El Bolsón, donde en los años 90 compró 12.000 hectáreas por u$s 14 millones.

En esa estancia, sobre el lago, Lewis colgó un cartel con la consigna “Propiedad Privada” y despertó críticas y protestas de los vecinos de la zona en defensa de los “derechos de las costas libres y contra la concentración y extranjerización de la tierra”.

Además, en ese campo en la provincia de Río Negro -que no sería el único que tiene en la Argentina- el amigo del presidente construyó una mansión de casi 4000 metros cuadrados con varios cuadros de Picasso y lujos propios de un magnate.

Es que, además, Lewis ofrece un chalet para invitados, caballerizas, espacio para la práctica de distintos deportes, una cancha de fútbol once, un anfiteatro y un helipuerto, entre otras comodidades que ofrece el magnate a través de la firma Hidden Like S.A.

Según la revista Forbes, Lewis tiene una fortuna estimada en unos $ 5.300 millones que lo ubican entre las 300 personas más ricas del mundo.

Por su parte, los Esteros del Iberá (una de las reservas de agua dulce más grandes del mundo) cuenta con aproximadamente 1.450.000 de hectáreas. El dato es que el que posee la mayor superficie es una fundación llamada Conservation Land Trust, cuyo titular es la familia Tompkins (se estima que tiene 179.000 hectáreas en esa región).

Otro pez gordo en el negocio es Benetton, propietario de la famosa multinacional que comercializa ropa. Éste empresario se estima que posee alrededor de un millón de hectáreas en la Patagonia, mientras que el dueño del multimedios global, Ted Turner, sería propietario de unas 5000 hectáreas en Neuquén y Tierra del Fuego.

Por último, el magnate húngaro, George Soros, dueño de la firma multinacional Adecoagro, entre otras, es propietario de otras miles de hectáreas localizadas, en su mayor parte, en la provincia de Corrientes.

fuente: lapoliticaonline

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